Manifestaciones tempranas de inflamación aguda
A los fines de esta exposición, se examina la fisiopatología de la septicemia para ilustrar la respuesta inflamatoria aguda. El sistema inmunitario innato inicia la respuesta inflamatoria al detectar microbios extraños invasores a través de receptores de reconocimiento de patrones (PPR), que son receptores codificados en la línea germinal expresados por las células epiteliales y las células del sistema inmunitario innato, como células dendríticas y macrófagos. Los PPR difieren de los receptores del sistema inmunitario adaptativo en que reconocen PAMP específicos que son esenciales para la supervivencia del microbio extraño y que
no pueden ser modificados con facilidad para evitar la detección. Un PAMP clásico bien descrito es el LPS, el principal factor de virulencia de las bacterias gramnegativas. Otros son el peptidoglucano, el ácido lipoteicoico, la flagelina y el ADN bacteriano.
La activación por los PAMP de los PPR, que incluyen los TLR o los NLR, da por resultado la transcripción de vías dependientes de NF-kB que inducen la producción de diversos mediadores inflamatorios. La tablas 3-1 y 3-2 enumeran citocinas importantes, incluidos sus orígenes celulares y efectos biológicos.
Tradicionalmente, se consideraba que la respuesta inmunitaria inicial a un patógeno implicaba la producción de citocinas proinflamatorias, como IL-1, factor de necrosis tumoral α (TNF-α), IL-6, IL-12, interferón γ (IFN-γ) y factor inhibidor de la migración de macrófagos (MIF). Se postuló que las muertes tempranas por septicemia se debían a una respuesta proinflamatoria abrumadora, no a la infección propiamente dicha. Las muertes tardías se atribuían a una respuesta antiinflamatoria compensadora, en la que los pacientes morían por infección devastadora debido a la regulación negativa de la respuesta inmunitaria.
Se consideraba que estos fenómenos eran fases separadas, distintas, de la respuesta inmunitaria, y la evidencia para avalar estas teorías provino de varias fuentes. Los pacientes con septicemia meningocócica tenían altos niveles circulantes de TNF-α; se observaban altas concentraciones de TNF-α después de inyectar endotoxina a animales y seres humanos, y estudios en modelos animales revelaron que el bloqueo de la actividad del TNF-α mejoraba la supervivencia en la infección por endotoxina.
Investigaciones más recientes cuestionaron estas teorías al demostrar que el medio de citocinas iniciales en la inflamación aguda implica un complejo equilibrio entre mediadores proinflamatorios y una serie de mediadores antiinflamatorios, y que estos procesos que se contrarrestan no son distintos.
Estos mediadores antiinflamatorios sirven para refrenar la inflamación y el daño tisular incontrolables que sobrevendrían, y comprenden receptores de TNF (TNFR) solubles, IL-1Ra, receptor de IL-1 de tipo II (IL-1R2), inactivadores de la cascada del complemento, IL-10, factor de crecimiento transformador
β (TGF-β) e IL-4.
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